La triste historia de Maurilio Cruz García de Santa Cruz Tilapa Copala
La vida de Maurilio Cruz García fue un calvario de tristeza, soledad y desesperanza.
A pesar de trabajar incansablemente en Estados Unidos para enviar dinero a su familia en México, nunca encontró el amor y la felicidad que buscaba.
Su corazón generoso y bondadoso lo llevaba a ayudar a aquellos que lo necesitaban, pero la soledad y la falta de una relación sentimental se convirtieron en una parte constante de su vida.
Sentía una profunda soledad y tristeza. A menudo se preguntaba por qué su vida era tan diferente a la demás personas.
"Mis familiares, amigos, compañeros, conocidos y demás personas tienen esposas, hijos y una familia, quienes los quieren y los aman, yo siempre he andado y vivido sólo, peor que un perro. ¿Por qué me tocó esta mala suerte y no puedo encontrar una novia o pareja por más que pido a Dios y soy buena persona?", se lamentaba constantemente. La falta de una relación sentimental y una familia propia lo hacían sentir vacío, triste y desamparado.
Maurilio tenía amigos y amigas en redes sociales y en la vida real que lo querían y se preocupaban por él pero nunca pudo encontrar a alguien especial que lo amara y llenara su vacío emocional.
A pesar de esto, seguía trabajando duro para enviar dinero a su familia y ayudar a aquellos que lo necesitaban. Su bondad y generosidad eran reconocidas y admiradas por aquellos que lo conocieron.
La familia de Maurilio lo extrañaba mucho.
Sus padres, octogenarios y llenos de tristeza, le pedían que regresara a casa.
"Regresa pronto, hijo", le decía su padre con lágrimas en los ojos. "Ahora que estamos vivos, podemos vivir juntos en nuestro pueblo".
Su madre también le pedía que regresara, con llanto en los ojos: "Regresa pronto, hijo. Llevas muchos años en Estados Unidos. Ya no me mandes más dinero, no lo necesito. Cuida y ahorra tu dinero para que compres tus propiedades y puedas casarte".
Su hermana y su sobrina también le pedían que regresara.
"Hermano, regresa pronto", le decía su hermana. "Diario espero tu llegada; regresa para que te cases, tengas una familia y no sigas viviendo solo".
Su sobrina le pedía que regresara para su cumpleaños:
"Regresa tío, regresa pronto. El 7 de marzo es mi cumpleaños. Si regresas y estás a mi lado ese día, me harías muy feliz y ocuparás el lugar de mi padre".
Maurilio les respondía con humor y cariño:
"¿Por qué se entristecen y lloran si no estoy muerto?. Un día voy a llegar de sorpresa con ustedes y vivamos como familia. Les voy a comprar y llevar muchas cosas".
La realidad era que Maurilio no podía regresar a su pueblo natal debido a la violencia que prevalecía en la zona triqui de Copala y a una amenaza específica y grave que había recibido un familiar muy cercano, además de no tener casa propia o un lugar dónde vivir y por otras razones y motivos familiares y personales. La situación era demasiado peligrosa y Maurilio sabía que su vida estaría en riesgo si volvía a su comunidad.
Maurilio sufría humillaciones, maltratos y golpes en la casa donde vivía pero soportaba porque ya no pagaba la renta y su contribución era cuidar y atender a la pareja de ancianos con quienes vivía. Muchas veces presentaba moretones y lesiones en diversas partes del cuerpo.
La lucha contra el alcoholismo fue otra batalla que Maurilio no pudo ganar. Fue hospitalizado por primera vez por la enfermedad que le causó su adicción y aunque parecía que había encontrado la fuerza para superar su problema, solo cuatro años después volvió a caer en la adicción. Nadie fue a visitarlo al hospital, excepto el hijo de los dueños de la casa donde habitaba, quien fue su único amigo que estuvo pendiente de él y lamentablemente murió recientemente un accidente automovilístico.
A pesar de los intentos por cuidar su salud, Maurilio no pudo superar su adicción y aunque intentó buscar ayuda, no pudo encontrar la fuerza ni la ayuda necesaria para salir y superar su problema.
La muerte de su madre en marzo de 2021 fue un golpe devastador para Maurilio. No pudo estar en su velorio ni entierro, lo que aumentó su tristeza y desesperanza.
En los últimos meses, Maurilio había decidido regresar a su país de origen a finales de abril de 2025, debido a la falta de trabajo, vencimiento de su visa y deportaciones masivas.
A pesar de las dificultades que enfrentó, Maurilio logró ahorrar algo de dinero durante veintiún años de su estancia en Estados Unidos, lo que le permitió planificar su regreso a México pero no tenía un hogar seguro al que regresar.
Ya había empacado sus cosas y estaba listo para partir a finales de abril pero la muerte lo sorprendió días antes de que pudiera cumplir su sueño de regresar.
Finalmente, después de más de un mes de hospitalización, Maurilio perdió la batalla y falleció el 9 de abril de 2025.
Nadie sabía de su hospitalización hasta que la anciana con quién vivía avisó a su familiar más cercano.
La noticia de su fallecimiento movilizó a sus amigos y familiares, quienes se organizaron para hacer posible la repatriación de sus restos a través de cooperaciones económicas y gestiones ante el Consulado Mexicano en Estados Unidos.
Su prematura muerte fue un golpe devastador para sus familiares, amigos y seres queridos, quienes entristecieron y lloraron por su eterna partida.
Finalmente, su cuerpo llegó al municipio de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, en la noche del 29 de abril y fue trasladados a su pueblo natal, Santa Cruz Tilapa Copala, donde será velado y enterrado con respeto, honor y dignidad.
La vida de Maurilio fue un viaje de tristeza, soledad y desesperanza. Su regreso a su lugar de origen fue en un ataúd, un triste final para una vida llena de sacrificios y sueños incumplidos.

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