La Primavera Oaxaqueña: promesas vacías para los indígenas desplazados triquis de Copala
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, ese que presume ser el “aliado de los pueblos originarios”, ha demostrado que su verdadera especialidad no es la justicia social, sino el arte del discurso hueco y la indiferencia institucional absoluta.
Las familias indígenas desplazadas triquis de Copala - víctimas de los grupos armados que operan en la región triqui - encabezadas por Lorena Merino Martínez, llevan más de quince años esperando reubicación, construcción de viviendas, justicia, seguridad y un retorno digno.
¿Y qué han recibido del autodenominado gobierno de la "Primavera Oaxaqueña”? Promesas recicladas y discursos llenos de palabrería barata.
Porque, seamos claros: Jara Cruz asegura que gobierna “con el corazón”, pero a los indígenas triquis les demuestra que ese corazón solo late cuando hay cámaras, micrófonos, reflectores y aplausos. Para ellos no hay soluciones reales, ni voluntad política. Solo silencio, amenazas, represiones, difamaciones incriminaciones y olvido gubernamental.
La realidad es contundente: la Cuarta Transformación en Oaxaca habla de “derechos indígenas” en cada evento, pero en los hechos utiliza a los pueblos originarios como simple escenografía folklórica para la propaganda política. Niños, mujeres y ancianos siguen desplazados, mientras el gobernador reparte discursos como si fueran tortillas frías, sin alma ni compromiso.
Así es la “transformación” de Salomón Jara: mucho show, mucha foto, mucha retórica, y cero justicia.
¿Hasta cuándo habrá un gobierno que deje de utilizar el dolor indígena como ornamento político y asuma con seriedad la responsabilidad de atender, proteger y reubicar a las familias indígenas desplazadas triquis de Copala del grupo de Lorena Merino Martínez?.

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