Desplazados triquis de Copala, olvidados y abandonados por Salomón Jara Cruz y Claudia Sheinbaum Pardo
Pasan los días, los meses y los años, y la situación de los indígenas desplazados triquis de San Juan Copala, del grupo encabezado por Lorena Merino Martínez, permanece sin solución.
No hay avances en su reubicación, ni señales de un posible retorno a su comunidad de origen, que sigue ocupada y controlada por el grupo paramilitar triqui responsable de su expulsión.
El gobierno de Salomón Jara Cruz, del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), no ha hecho absolutamente nada para atender esta crisis humanitaria.
No existen planes de reubicación, ni programas de construcción de viviendas, ni mucho menos atención integral para estas familias. Tampoco hay voluntad política.
En lugar de enfrentar los problemas reales del pueblo oaxaqueño, el gobierno de la autollamada “Primavera Oaxaqueña”, alineado con la “Cuarta Transformación”, se enfoca en espectáculos mediáticos como la simulada “revocación de mandato”, que lejos de representar un ejercicio democrático, parece un acto propagandístico sin utilidad práctica, considerando que el sexenio ya está por terminar.
Todo indica que se trata de una estrategia personalista para posicionarse rumbo a otros cargos, recurriendo a símbolos como la figura de Benito Juárez y su identidad zapoteca, más como ornamento político que como compromiso real.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, tampoco ha dado señales. Aunque está al tanto de la situación de los desplazados triquis en Oaxaca, su postura ha sido el silencio. Ni una declaración, ni una acción concreta. Al igual que Jara, ha optado por la indiferencia y la omisión.
Mientras tanto, las familias indígenas desplazadas triquis de Copala del grupo de Lorena Merino Martínez, siguen sin un lugar donde vivir, sin empleo, sin ingresos y sin acceso a sus derechos más básicos.
Viven en el abandono, marginadas por un sistema que les niega la esperanza de reubicación o retorno. Todo indica que esta situación podría prolongarse indefinidamente. O incluso, nunca resolverse.
Paradójicamente, tanto Sheinbaum Pardo como Jara Cruz y otros gobiernos morenistas continúan promoviendo con entusiasmo programas como “Viviendas para el Bienestar” y repiten que, desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, millones han salido de la pobreza. Pero en la realidad de los pueblos originarios —como en los gobiernos del PRI y el PAN— esos discursos no se traducen en acciones ni resultados.
Para los indígenas desplazados triquis de Copala, no hay cambio ni transformación. Su situación económica y social sigue deteriorándose día con día. Sin techo, sin trabajo, sin espacios para vender sus artesanías, sobreviven en una precariedad que no cesa, mientras los discursos oficiales presumen logros que jamás les han alcanzado.

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