La movilización de Morena que recuerda al viejo régimen

La concentración convocada por el gobierno federal y Morena para celebrar los “7 años de transformación” volvió a exhibir un fenómeno recurrente en la política mexicana: la capacidad —y conveniencia— de un partido en el poder para activar estructuras territoriales que garantizan una asistencia masiva. 

Aunque la narrativa oficial insistió en que la participación fue espontánea y autofinanciada, la evidencia visible en carreteras, centrales camioneras y reportes locales mostró un despliegue de gobernadores, sindicatos y operadores políticos que remite a prácticas del pasado.

La mayoría de los Estados del país están bajo administraciones morenistas, y esa realidad se tradujo en movimiento: autobuses coordinados desde gobiernos estatales, comités seccionales movilizando a su base y estructuras sindicales —como el Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado o sectores petroleros— que tradicionalmente han respondido al partido en turno. 

En paralelo, legisladores y presidentes municipales activaron sus propios grupos, aprovechando la lógica política que domina cada cambio de administración: cuando un partido controla el Ejecutivo federal y la mayoría de los gobiernos locales, el aparato se unifica en torno a sus prioridades.

El fenómeno no es nuevo. Durante décadas, el PRI convirtió la movilización en una herramienta de legitimidad y exhibición de fuerza, y los gobiernos panistas —aunque con menor disciplina territorial— también recurrieron a estructuras institucionales para nutrir eventos de alto impacto político. 

La diferencia hoy no está en la técnica, sino en la narrativa: Morena, que construyó buena parte de su identidad denunciando esas prácticas, enfrenta ahora el reto de gobernar sin reproducir los mecanismos que solía criticar.

Para los simpatizantes del gobierno, la convocatoria multitudinaria refleja respaldo social y cohesión política. 

Para los críticos, confirma que el partido en el poder opera con la misma lógica del viejo régimen: movilizar, exhibir músculo, validar al liderazgo desde las plazas públicas. 

El debate no es menor, porque habla del tipo de relación que se está construyendo entre Estado, partido y ciudadanía, y de si la llamada “transformación” está creando una nueva forma de participación política o simplemente reciclando los métodos de siempre.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Iniciativa de Ley General sobre Desplazamiento Forzado en México y la situación de indígenas triquis de Copala

¡Total éxito!, fiesta patronal de San Marcos en Yosoyuxi Copala

La CIDH, CNDH y DDHPO abandonaron a los desplazados triquis de Copala frente al Estado mexicano