El "cártel de despojo" arrebata la casa a una anciana en Oaxaca
El despojo de la vivienda de María del Carmen Cruz López, adulta mayor que habitó su hogar durante 76 años, expone la operación de lo que ciudadanos y medios locales han denominado el “cártel del despojo”: una red criminal organizada que combina violencia, documentos falsificados y complicidad institucional para apropiarse de propiedades ajenas.
El 28 de marzo de 2026, aproximadamente a las 6:40 de la mañana, la señora María del Carmen Cruz y sus nietos fueron expulsados de su propio domicilio en la esquina de Colón y Santos Degollado, en pleno Centro Histórico de Oaxaca.
Hombres armados rompieron chapas, ingresaron por la fuerza y ocuparon la vivienda, alegando que pertenecía a Víctor Hugo Porras Cerón, pese a que María del Carmen contaba con documentación legítima que la acreditaba como albacea tras el fallecimiento de su hermano, Fernando Raúl Cruz López.
El caso evidencia un modus operandi sistemático del “cártel del despojo”: ocupaciones violentas, simulación de compraventas, escrituras apócrifas y la complicidad de fedatarios públicos y notarios corruptos.
Entre los implicados confirmados en este despojo se encuentran: Adrián de Jesús “El Tomatero” Vásquez Ramírez, vinculado desde 2025 con balaceras en la UABJO, homicidios de magistrados y abogados, y control de espacios comerciales mediante grupos de choque en la Central de Abastos; Rodolfo Morales Pazos, titular de la Notaría Pública número 19, señalado por avalar documentos irregulares, incluso con firmas de personas fallecidas.
Medios y denuncias locales también mencionan a Enrique “El Toro” Ferrer, quien tiene antecedentes de despojos y violencia en Oaxaca, incluyendo intentos de apropiación de predios y control de espacios estratégicos mediante intimidación.
Este entramado permite que la red actúe con total impunidad, acumulando propiedades y poder económico mientras las víctimas —muchos, adultos mayores— quedan en completa indefensión jurídica, económica y física.
Los casos previos muestran la repetición de este patrón: violencia directa, documentos alterados y complicidad de autoridades locales y federales.
El despojo de María del Carmen no es un hecho aislado: es un síntoma de un sistema que protege a criminales y abandona a los ciudadanos.
El “cártel del despojo” convierte la violencia y la corrupción en negocio, arrebatando no solo inmuebles, sino seguridad, patrimonio y dignidad a familias enteras.
La exigencia es urgente y clara: investigación a fondo, sanción ejemplar a notarios, abogados y despojadores, y protección efectiva para los más vulnerables. Mientras esto no ocurra, la impunidad seguirá siendo la verdadera dueña de Oaxaca.

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