Oaxaca paga caro por el agua que el gobierno no garantiza
En Oaxaca, el acceso al agua se ha convertido en un privilegio para unos pocos.
El programa "Agua para todos" del gobernador Salomón Jara Cruz de Morena, con su reparto de tinacos y la instalación de hidrantes de 10 000 litros, pretende mostrar acción frente a la crisis hídrica, pero falla en su objetivo principal: la mayoría de los hogares sigue sin agua suficiente.
El suministro del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPA) tarda de 30 a 40 días en llegar a los hogares.
La mayor parte del agua proviene de pozos profundos, y solo un pequeño porcentaje llega desde el manantial de San Agustín Etla.
Muchos hogares se quedan sin agua durante semanas, obligando a las familias a depender de garrafones y de pipas privadas que son extremadamente caras y de dudosa calidad.
El agua potable debería ser un derecho básico, pero en Oaxaca se ha vuelto un negocio y un privilegio.
Los tinacos y los hidrantes se concentran en zonas selectivas, beneficiando a quienes mantienen cercanía con el régimen morenista.
Los hidrantes son un parche visual, no una solución estructural. No sustituyen la deficiente infraestructura ni garantizan agua limpia y continua.
Este programa evidencia que la política y la propaganda pesan más que la justicia social, usando un recurso vital para premiar aliados y consolidar apoyos, mientras ignora a quienes realmente lo necesitan.
En Oaxaca, quien gobierna decide quién tiene el agua y quién espera.
Mientras el agua siga siendo un recurso selectivo, la sed de justicia social será más profunda que cualquier tinaco repartido o hidrante instalado como espectáculo político.

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