Sheinbaum, Colosio y la doble moral de Morena
El cuestionamiento de Claudia Sheinbaum Pardo sobre la candidatura de Luis Donaldo Colosio Riojas a gobernador de Sonora —“curioso” que busque liderar un Estado distinto al que representa como senador— no es un debate legal, sino un intento de narración política: presentar a Colosio Riojas como oportunista y fuera de lugar.
Sin embargo, la historia desmiente la coherencia de su crítica.
Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano, lo señaló claramente: Luis Donaldo Colosio tiene derecho a competir por Sonora, igual que Andrés Manuel López Obrador, tabasqueño de nacimiento, gobernó la Ciudad de México.
López Obrador, con el respaldo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, construyó su poder en la capital sin ser originario, demostrando que la residencia física importa menos que la capacidad de generar legitimidad política y simbólica.
Aquí se evidencia la doble moral de Morena: critican a Colosio Riojas por trasladar su liderazgo, mientras su propio pasado político está lleno de ejemplos similares.
Sheinbaum cuestiona la coherencia territorial de un rival, pero ignora cómo su partido ha normalizado estrategias idénticas cuando les conviene.
El verdadero debate no es legal: la ley permite la movilidad política si se cumplen los requisitos de residencia.
El conflicto es simbólico, de narrativa: quién tiene derecho a representar y quién decide qué es legítimo, mientras el régimen morenista recurre al discurso moral para atacar adversarios y justificar precedentes propios.
Luis Donaldo Colosio enfrenta no la ley, sino la maquinaria discursiva de Morena, que mezcla doble moral y control narrativo.
La pregunta central es clara: en política, ¿el origen define al líder, o lo define su capacidad de construir autoridad y legitimidad donde decida actuar?.

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