Adultos mayores otomíes en Hidalgo desmienten a Morena: "No hay doctores ni medicinas"
El relato de la “Cuarta Transformación” se quebró en vivo el 25 de abril de 2026, en Tenango de Doria, en plena región indígena otomí-tepehua.
Lo que debía ser un evento para presumir programas sociales terminó convertido en reclamo colectivo.
Pero no fueron políticos. No fueron opositores.
Fueron adultos mayores del propio pueblo otomí quienes, de frente, respondieron al discurso oficial.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de Morena, hablaba de inversión, bienestar y de un sistema de salud “como el de Dinamarca”, la realidad se impuso:
“¡No hay doctores!”
“¡No hay medicamentos!”
“¡Tenemos que comprar todo!”
“¡Ni para la presión hay medicinas!”
No fue un caso aislado.
Fueron decenas de testimonios señalando lo mismo: hospitales sin insumos, clínicas con personal insuficiente y turnos donde un solo médico atiende a toda la población.
Denunciaron además que:
En fines de semana prácticamente no hay atención médica.
Los pacientes deben pagar consultas o comprar medicamentos por su cuenta.
Hay comunidades con meses de abandono institucional.
Es decir: exactamente lo contrario al discurso de “primero los pobres” y “prioridad a los pueblos indígenas”.
Y entonces vino el momento que lo resume todo.
Ante los reclamos, Sheinbaum Pardo insistió en que sí hay medicamentos y que su gobierno revisa hospital por hospital cada semana.
Pero frente a la presión, terminó reconociendo fallas y prometiendo:
“Ahorita vamos a ver cómo lo arreglamos”.
Después, Sheinbaum sostuvo que existe un 80% de abasto y atribuyó el resto del desabasto a problemas con proveedores.
También admitió otro punto clave:
no hay suficientes médicos porque muchos no quieren trabajar en zonas rurales.
Ahí está el fondo del problema.
Porque el discurso habla de un “gobierno del y para el pueblo”.
Pero en los hechos, los pueblos indígenas —y especialmente sus adultos mayores— siguen enfrentando lo básico: falta de médicos, falta de medicinas y abandono en servicios esenciales.
Lo ocurrido en Hidalgo no fue un incidente menor.
Fue el momento en que el relato oficial se topó con la realidad de quienes deberían ser prioridad.
Cuando el “primero los pobres” fue cuestionado por los propios pobres.
Cuando la promesa de un sistema de salud de primer mundo se enfrentó a clínicas sin lo mínimo.
Y esta vez no fueron opositores. Fueron adultos mayores.
Los mismos que el gobierno dice poner al centro… y que ahora le reclamaron de frente.

Comentarios
Publicar un comentario