Cacicazgos en Santiago Juxtlahuaca: el poder que no cambió con Morena

En Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, política no se explica únicamente por partidos o discursos, sino por estructuras que han operado durante años bajo los mismos apellidos.

Grupos de caciques como los Feria, Mejía y Leyva han mantenido una presencia constante en el poder, transitando por distintas siglas sin que ello represente un cambio de fondo.

Del Partido Revolucionario Institucional al Partido Unidad Popular y, más recientemente, a Morena, lo que se observa no es una ruptura, sino una adaptación: cambian las formas, pero las estructuras permanecen.

Con la llegada de Morena al gobierno municipal —primero con Nicolás Enrique Feria Romero y después con Arsenio Lorenzo Mejía García— se generó la expectativa de una transformación política. Sin embargo, la reelección y la permanencia de los mismos grupos en posiciones clave han reforzado la percepción de que el poder sigue concentrado en los mismos círculos.

Más que una competencia abierta, lo que se configura es un patrón: redes familiares que se fortalecen elección tras elección, trasladando su influencia de un cargo a otro y limitando el acceso de nuevos perfiles a la toma de decisiones.

El respaldo electoral de comunidades de la zona, incluidas comunidades triquis de Copala, ha sido determinante en distintos procesos. No obstante, persisten cuestionamientos locales sobre las condiciones en que se construyen esas victorias, incluyendo la influencia de actores económicos y estructuras de apoyo que operan fuera del escrutinio público.

En ese contexto, el nombre de Fortino Velasco Avendaño, originario de San Pedro Chayuco, aparece de forma recurrente en el debate regional por su vinculación con esquemas financieros y su relación con las desaparecidas cajas de ahorro como “SOFIC” y “1º de mayo”. Estos antecedentes, junto con su posterior presencia en espacios del ámbito público, han alimentado cuestionamientos en distintos sectores sobre su papel en la articulación del poder en la región.

El problema de fondo no es solo quién gobierna, sino cómo se reproduce el poder. Porque cuando los mismos apellidos se repiten, cuando las candidaturas circulan dentro de los mismos grupos y cuando el acceso al poder permanece cerrado, lo que existe no es transformación, sino continuidad.

Un modelo donde el poder no se abre: se conserva.

En Juxtlahuaca no cambió el sistema político. Cambiaron las siglas. Pero el poder sigue en las mismas manos de los grupos caciquiles de siempre.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Iniciativa de Ley General sobre Desplazamiento Forzado en México y la situación de indígenas triquis de Copala

¡Total éxito!, fiesta patronal de San Marcos en Yosoyuxi Copala

La CIDH, CNDH y DDHPO abandonaron a los desplazados triquis de Copala frente al Estado mexicano