Exigen renuncia de Jenaro Villamil tras escándalo de Infodemia y video en Palacio Nacional
El video de la mujer tomando el sol en Palacio Nacional no es un error menor: es un escándalo institucional de primer nivel.
Infodemia, la plataforma que debería combatir la desinformación, mintió al afirmar que las imágenes eran falsas o generadas por inteligencia artificial.
Ante la evidencia, tuvo que retractarse. Esto no es torpeza; es una demostración de ineptitud y falta de ética profesional en el corazón de la información oficial.
Y frente a esto, ¿qué hace Jenaro Villamil Rodríguez, titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y responsable de Infodemia?. Nada salvo excusas y señalamientos a terceros. En lugar de asumir su responsabilidad, acusa a medios y actores externos de “magnificar” la situación.
¿Magnificar qué?. Lo que Villamil Rodríguez y su equipo hicieron fue desinformar al país con cobertura oficial y ahora pretenden hacernos creer que la culpa es de los demás. Esto no es transparencia: es cinismo institucional.
La renuncia de Florencia Melany Franco Fernández, funcionaria involucrada, no salva a Villamil ni al sistema. Mantenerlo al frente tras un fracaso de esta magnitud envía un mensaje claro: en México, quienes deberían verificar la verdad pueden mentir impunemente.
La exigencia de su renuncia no es un capricho: es una demanda de rendición de cuentas y ética mínima en un sistema público que vive de la confianza ciudadana. Infodemia debía proteger la verdad; se convirtió en instrumento de engaño institucional, y Jenaro Villamil es su principal responsable.
La sociedad no puede permitir que esto quede impune. La información oficial debe ser veraz y confiable, y quienes la manipulan deben enfrentar consecuencias. Normalizar la mentira como política de Estado es inadmisible.
La pregunta es simple: ¿seguirá Jenaro Villamil Rodríguez en el cargo mientras destruye la credibilidad de Infodemia, o alguien asumirá finalmente responsabilidades?. La justicia informativa y el derecho a información veraz están en juego. La impunidad no puede ser la respuesta.

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