La embajada más cara en Londres expone la austeridad de Morena
El punto no es Londres ni el hecho de que una embajada esté ubicada en una de las zonas más caras del mundo como Belgrave Square.
En diplomacia, la ubicación y la representación tienen costos inevitables. El problema es cómo se sostiene ese gasto frente al discurso político que lo acompaña.
La llamada Cuarta Transformación, impulsada por Andrés Manuel López Obrador y continuada por Claudia Sheinbaum Pardo bajo la estructura de Morena, ha colocado la “austeridad republicana” como eje central de su narrativa de gobierno.
Sin embargo, casos como el de la residencia diplomática en Londres reabren una tensión incómoda entre el discurso y la práctica.
No se trata únicamente de si el inmueble cuesta más de 800 mil pesos mensuales o si su operación implica gastos adicionales.
Se trata de la falta de una explicación pública clara, detallada y consistente que justifique por qué este tipo de erogaciones son compatibles con una política que se presenta como restrictiva del gasto público.
En ese vacío, el debate se desplaza del terreno técnico al político. Porque cuando la austeridad se invoca como principio general, pero se perciben excepciones en espacios de élite internacional, lo que se erosiona no es el presupuesto: es la coherencia del discurso.
Y ahí el problema deja de ser la embajada en sí. El problema es la distancia entre la narrativa de austeridad y la realidad del gasto estatal en los niveles más altos de representación.

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