Madre e hija en la nómina de Oaxaca: el nepotismo que Raymundo Chagoya permite en Morenael nepotismo
En Oaxaca, el nepotismo ya no es una sospecha: es una práctica visible, tolerada y, sobre todo, permitida desde el poder.
El caso de la Regidora de Hacienda, Juana Matilde García Vásquez, es claro. Su hija, Nadia Lorena Guzmán García, se desempeña como su secretaria particular dentro del municipio de Oaxaca de Juárez.
No hay interpretación posible: es una relación directa de subordinación dentro de la misma estructura pública.
Esto no es un detalle administrativo. Es una decisión política. Porque permitir que un familiar directo ocupe un cargo dentro del mismo espacio de poder no ocurre por accidente.
Ocurre porque hay una autoridad que lo autoriza, lo respalda o, en el peor de los casos, decide ignorarlo. Y esa autoridad tiene nombre: Raymundo Chagoya Villanueva, de Morena. Como presidente municipal, la responsabilidad no es difusa ni compartida. Es directa.
Cada nombramiento dentro de su administración, cada estructura que se conforma, cada práctica que se tolera, pasa por su gobierno. Por eso, este caso no puede reducirse a una regidora ni a una decisión individual. Es un reflejo del tipo de administración que se está ejerciendo.
Aquí ya no hay espacio para matices. Cuando el poder público se utiliza para integrar a familiares en posiciones de confianza, se rompe el principio básico del servicio público: servir a todos, no a los propios.
Y cuando esto ocurre bajo un gobierno que prometió erradicar los privilegios, la contradicción se vuelve insostenible.
Morena llegó con una narrativa clara: terminar con las prácticas del pasado. Sin embargo, lo que hoy se observa en Oaxaca es la repetición de esas mismas prácticas, ahora legitimadas desde el discurso del cambio.
El problema es profundo. No es solo ético. Es estructural. Cada cargo ocupado bajo lógica familiar es una señal de cierre institucional. Cada decisión de este tipo envía un mensaje contundente: el acceso al poder sigue dependiendo de a quién conoces, no de lo que sabes.
Y en ese contexto, el silencio ya no es neutral. Es complicidad. Si el gobierno municipal no corrige, no explica y no actúa, entonces valida.
Valida que el nepotismo no solo existe, sino que es parte del funcionamiento normal de la administración.
En Oaxaca, eso tiene consecuencias. Porque un gobierno que normaliza privilegios pierde autoridad moral. Y un gobierno sin autoridad moral pierde legitimidad. Así de simple.

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