Morena y sus privilegios: el sueldazo del hijo de Noroña
En el discurso, la llamada “austeridad republicana” de la "Cuarta Transformación" prometía acabar con los privilegios. En la práctica, lo que vemos es otra cosa: opacidad, contradicciones y beneficios difíciles de explicar.
El caso de Kin Yael Villafaña Morán, hijo de Gerardo Fernández Noroña, de Morena, es un ejemplo incómodo.
Primero, los datos públicos lo colocaban con un ingreso cercano a los 20 mil pesos mensuales dentro de la Comisión Federal de Electricidad. Un sueldo modesto, alineado —en apariencia— con la narrativa de austeridad.
Pero después, distintos reportes lo ubican alrededor de los 115 mil pesos mensuales. Un salto que no es menor: implica pasar de un ingreso promedio a un nivel de élite dentro del sector público.
¿Qué cambió?. Esa es la pregunta que nadie responde. ¿Hubo un ascenso?. ¿Se le asignaron compensaciones especiales?. ¿Existen prestaciones o bonos que no están claramente transparentados?.
Porque mientras el discurso oficial insiste en que ya no hay privilegios, los registros muestran algo distinto: no solo salario, sino también apoyos para renta, transporte y despensa pagados con recursos públicos, que inflan el ingreso real muy por encima de lo que se reporta como sueldo base.
No es un tema menor. En un país donde millones de mexicanos sobreviven con menos de 10 mil pesos al mes, el problema no es solo cuánto gana alguien dentro del gobierno.
El problema es no poder saberlo con claridad. Porque cuando los ingresos de los cercanos al poder no son transparentes, la sospecha no es exageración es consecuencia.
Y así, la austeridad deja de ser un principio y se convierte en un discurso selectivo: duro para los de abajo, flexible para los de arriba.

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