Santa Lucía del Camino sin agua, municipio gobernado por Morena
En Santa Lucía del Camino, Oaxaca, el acceso al agua es irregular y desigual. El Ayuntamiento, encabezado por el presidente municipal reelecto de Morena, Juan Carlos García Márquez, distribuye el agua por colonias en ciclos de ocho días; sin embargo, esta programación no se cumple de manera equitativa.
Algunas colonias reciben agua dos o más veces por semana, especialmente donde viven funcionarios municipales, mientras que otras apenas tienen servicio con muy baja presión, logrando llenar solo un tinaco.
La colonia Aquiles Serdán es una de las más afectadas, con suministro solo los lunes por la tarde entre cuatro y seis horas; si ese día es festivo o el personal no labora, los vecinos deben esperar otra semana.
Como alternativa, dependen del SOAPA, que puede tardar 30 a 40 días y muchas veces llega con agua turbia.
Desde 2023, autoridades han inaugurado varios pozos profundos con promesas de mejorar el abasto: el 2 de diciembre de 2023, el Pozo Profundo número 1; el 13 de diciembre de 2024, el pozo de la colonia Calicanto con 8 litros por segundo; en octubre de 2025, otro pozo en Surcos Largos; y el 13 de marzo de 2026, el gobernador Salomón Jara Cruz inauguró tres nuevos pozos, incluido uno en Avenida Ferrocarril, que debería impactar directamente el suministro.
A pesar de estas obras, el agua sigue siendo escasa, irregular y con baja presión en varias colonias. La Dirección de Agua Potable y Alcantarillado es responsable de los tandeos y fallas, pero las quejas vecinales persisten.
La falta de agua ha provocado protestas y bloqueos en Avenida Ferrocarril, donde los vecinos también denuncian problemas de drenaje y descargas de aguas residuales.
En lugar de atender las demandas, el Ayuntamiento ha desacreditado a los manifestantes, mientras gran parte de la prensa local respalda la versión oficial.
En vacaciones o cuando autoridades asisten a eventos políticos del gobierno municipal, estatal o federal de Morena, el suministro se suspende, obligando a las familias a esperar nuevamente su turno de ocho días.
Para muchas colonias, el acceso al agua depende de decisiones políticas y administrativas, no de la necesidad de la población, convirtiendo un servicio básico en un problema constante.

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