Sheinbaum y el desafío de los precios imparables
El 29 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum, de Morena, renovó por seis meses más el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), manteniendo en 910 pesos el precio máximo de una canasta de 24 productos básicos.
El gobierno presentó la medida como una muestra de coordinación con el sector privado para proteger la economía familiar.
La pregunta es si realmente estamos ante una política efectiva contra la inflación o frente a una estrategia para contener la percepción pública del problema.
El PACIC nació en 2022 durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como una respuesta al aumento acelerado de los precios.
Cuatro años después, sigue vigente porque las causas que le dieron origen no han desaparecido.
Si la inflación estuviera plenamente controlada, difícilmente sería necesario renovar periódicamente un acuerdo de esta naturaleza.
El gobierno presume que la canasta básica se mantiene en 910 pesos gracias a la colaboración de productores y cadenas comerciales.
Sin embargo, la realidad de millones de familias mexicanas no se limita a 24 productos ni a las grandes tiendas de autoservicio.
La inflación se siente en mercados, tianguis, transporte, renta, servicios y alimentos que no forman parte del acuerdo.
Además, el PACIC no es un control obligatorio de precios.
Se trata de un compromiso voluntario que depende de las condiciones del mercado y de la disposición de las empresas participantes.
Eso significa que su alcance es limitado y que los beneficios no necesariamente llegan a todos los consumidores por igual.
La administración de Sheinbaum sostiene que el programa ayuda a proteger el poder adquisitivo. Es posible.
Pero también es cierto que la inflación en alimentos sigue golpeando a los sectores más vulnerables.
Productos como el jitomate, la carne y otros básicos han registrado aumentos significativos durante los últimos meses, recordando que la realidad económica suele ser más compleja que cualquier acuerdo firmado en Palacio Nacional.
La renovación del PACIC revela una paradoja política.
El gobierno quiere transmitir estabilidad, pero al mismo tiempo reconoce que los precios continúan siendo una preocupación nacional.
En otras palabras, el programa funciona como un alivio temporal, no como una solución estructural.
Mantener una canasta en 910 pesos puede ayudar a algunas familias.
Lo que no puede hacer es ocultar que la inflación sigue siendo uno de los principales desafíos económicos del país.
La verdadera prueba no está en la firma de un acuerdo, sino en el precio que los mexicanos encuentran cada día al llegar a la caja del supermercado o al puesto del mercado.

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