Columbo González: de promotor de la Cuarta Transformación a víctima de Morena

Hay imágenes que ningún gobierno quiere cargar sobre sus hombros. La de Columbo González González es una de ellas.

El 1 de junio de 2026, durante los enfrentamientos entre integrantes de la CNTE y policías en las inmediaciones del zócalo de la Ciudad de México, el maestro guerrerense Columbo González recibió el impacto de una bala de goma en el rostro. 

La lesión terminaría costándole el ojo izquierdo.

Lo que pudo haber sido un episodio más en la larga confrontación entre el magisterio disidente y el gobierno federal, se convirtió en una de las imágenes políticamente más incómodas para la Cuarta Transformación.

Y no sólo por la gravedad de la agresión, sino por la identidad de la víctima.

Columbo González no era un dirigente opositor ni un adversario del gobierno.

Profesor de la CETEG y originario de la Montaña de Guerrero, participó en la organización de los comités de defensa del voto que impulsaron las candidaturas de Andrés Manuel López Obrador en 2018 y de Claudia Sheinbaum en 2024. 

Fue parte de la estructura territorial que ayudó a construir el proyecto político que hoy gobierna el país.

Por eso su caso golpea directamente el discurso histórico de la Cuarta Transformación.

Durante años, López Obrador denunció la represión contra movimientos sociales y magisteriales. 

Morena construyó buena parte de su identidad política cuestionando a gobiernos que respondían con fuerza cuando eran incapaces de responder con soluciones.

Prometió una relación distinta entre el poder y la protesta social.

Sin embargo, el ejercicio del gobierno suele poner a prueba las promesas más ambiciosas.

Hoy, un maestro que ayudó a construir los triunfos electorales de Morena aparece como una de las principales víctimas de un conflicto entre la CNTE y un gobierno emanado de ese mismo movimiento.

La contradicción es difícil de ignorar.

Quienes antes denunciaban los abusos del poder enfrentan ahora acusaciones similares desde la posición de autoridad.

A ello se suman las denuncias sobre la atención médica recibida en el ISSSTE.

Si se confirma que hubo negligencia o retrasos que agravaron las consecuencias de la lesión, la controversia dejaría de limitarse al operativo de seguridad y alcanzaría directamente a las instituciones responsables de proteger la salud de los trabajadores del Estado.

La historia de Columbo González encierra una ironía política demoledora: un hombre que ayudó a llevar al poder a un movimiento que prometía no repetir las prácticas del pasado terminó convertido en símbolo de una de las críticas más severas contra ese mismo movimiento.

Porque el verdadero desafío de cualquier transformación no consiste en ganar elecciones, sino en demostrar que el poder no termina alejándola de los principios que la llevaron a conquistarlo.

Y esa es la pregunta que deja abierta el caso de Columbo González: ¿qué tan diferente puede proclamarse un gobierno cuando quienes lo ayudaron a llegar al poder terminan denunciando los mismos agravios que prometió erradicar?

Cuando un movimiento gobierna, deja de ser juzgado por sus promesas y empieza a ser juzgado por sus actos.



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