Hoy es Ricardo Salinas, mañana puede ser usted

El 24 de junio de 2026, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avaló que Morena use la imagen de Ricardo Salinas Pliego en su spot “Por el bien”. La resolución cerró un litigio que había comenzado el 27 de febrero, cuando el empresario presentó una queja por uso indebido de imagen y calumnia, y que ya había tenido un primer episodio el 13 de marzo, cuando el propio Tribunal permitió que el promocional siguiera al aire. Las tres fechas importan porque exhiben una misma ruta: primero se toleró el spot; después se legitimó el precedente.

El argumento de la mayoría parece técnico, pero sus consecuencias son políticas. El Tribunal sostuvo que, por su participación constante en el debate público, Salinas Pliego está sujeto a un umbral mayor de crítica y escrutinio. Traducido al lenguaje del poder: si eres visible, opinas, incomodas o confrontas al oficialismo, tu imagen puede terminar en la propaganda de un partido.

Ahí está la trampa. Una cosa es que un personaje público reciba críticas severas, cuestionamientos o ataques en la arena democrática. Otra muy distinta es que un partido utilice tiempos oficiales y recursos públicos para colocar el rostro de un ciudadano —por poderoso que sea— como pieza de su narrativa electoral. Eso ya no es simple contraste ideológico: es propaganda personalizada contra un individuo.

Lo más grave del fallo no es que afecte a Ricardo Salinas Pliego. Él tiene dinero, abogados, medios y capacidad de responder. Lo verdaderamente alarmante es el precedente que deja para cualquiera que incomode al poder. Si el criterio del Tribunal es que basta con tener notoriedad o intervenir en asuntos públicos para perder control sobre el uso político de tu imagen, entonces la puerta queda abierta para que mañana el objetivo no sea un magnate, sino un periodista, una activista, un académico, un empresario local o cualquier ciudadano convertido en adversario útil del régimen.

Por eso el problema no es Salinas: es el precedente. El 27 de febrero empezó la disputa, el 13 de marzo se permitió que el spot siguiera circulando y el 24 de junio se consumó el aval de fondo. En tres actos, el Tribunal no sólo resolvió un pleito entre Morena y un empresario; dibujó una ruta para normalizar el uso faccioso de la propaganda contra particulares.

Hoy es Ricardo Salinas. Mañana puede ser usted.




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