La advertencia de la CNTE al gobierno de Sheinbaum

La advertencia de la CNTE al régimen morenista no surgió de la nada. 

Cuando la Secretaria General de la Sección 22, Yenny Pérez Martínez, afirmó que “lo que suceda de aquí en adelante será responsabilidad del gobierno federal”, estaba expresando el desgaste de un conflicto que, lejos de resolverse, parece encaminarse hacia una etapa de mayor confrontación.

El gobierno de Claudia Sheinbaum sostiene que el diálogo permanece abierto. 

Sin embargo, para la CNTE el problema no es la falta de reuniones, sino la ausencia de respuestas a sus demandas centrales: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y una reunión directa con la presidenta de la República.

La contradicción política es cada vez más visible. Mientras el gobierno asegura que existen canales institucionales para negociar, la presidenta ha rechazado reunirse personalmente con la Coordinadora. 

La decisión resulta difícil de explicar para los maestros cuando observan que Sheinbaum mantiene encuentros constantes con gobernadores, legisladores, dirigentes partidistas, empresarios y mandatarios extranjeros, pero no con el movimiento magisterial que protagoniza la principal protesta social de su administración.

El argumento oficial es que las secretarías competentes son las encargadas de conducir las negociaciones. 

Sin embargo, la CNTE interpreta la negativa como una señal política de distancia e indiferencia. 

No se trata únicamente de una mesa de trabajo; se trata del reconocimiento que implica ser recibido por la máxima autoridad del país.

El conflicto también exhibe los límites de las promesas de Morena. 

Durante años, el movimiento hoy gobernante cuestionó las reformas neoliberales y respaldó las demandas del magisterio disidente. 

Ahora, desde el poder, sostiene que revertir por completo la Ley del ISSSTE tendría un costo financiero que el Estado no puede asumir. 

Lo que antes era una bandera de lucha se enfrenta hoy a las restricciones presupuestales de la realidad gubernamental.

La frase de Yenny Pérez busca trasladar el costo político de una eventual escalada al gobierno federal. 

Si continúan los bloqueos, plantones y movilizaciones, la CNTE argumentará que agotó las vías de negociación y que fue la falta de voluntad política de la Presidencia la que cerró la puerta a una salida negociada.

El problema para Sheinbaum no es únicamente laboral o presupuestal. Es también simbólico. 

Un gobierno que se presenta como cercano al pueblo corre el riesgo de ser percibido como distante cuando rechaza escuchar directamente a uno de los movimientos sociales más influyentes del país.

A varios años de gobiernos de Morena, la CNTE ha descubierto que no es lo mismo tener aliados en la oposición que interlocutores en el poder. 

Y el gobierno de Sheinbaum está comprobando que las expectativas creadas durante años pueden convertirse en el conflicto más difícil de administrar cuando llega la hora de cumplirlas.



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