Morena criticaba a los fifís, ahora los fabrica en Puebla
Mientras Morena sigue hablando de austeridad republicana y de “primero los pobres”, en Puebla una jóven funcionaria de 23 años aparece en revistas posando con botas Givenchy valuadas en casi 50 mil pesos.
No es influencer ni celebridad. Es Alexa Espidio Sánchez, subsecretaria de Juventud, diputada suplente y parte de una familia con presencia directa en el poder estatal.
La imagen se volvió viral por el contraste.
Morena construyó durante años un discurso contra “los privilegios”, “los juniors” y “la clase política fifí”.
Pero hoy enfrenta críticas por exactamente lo mismo: una nueva generación de funcionarios ligados al poder, con ascensos meteóricos y una estética de élite que choca con el relato de austeridad.
Alexa Espidio no llegó sola. Es hija de Rosa Isela Sánchez Soya, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla desde noviembre de 2024.
Su entorno político además mantiene cercanía con el gobernador Alejandro Armenta Mier y el grupo gobernante de Morena en el estado.
En apenas unos años, Alexa pasó de estudiante de Administración Pública a subsecretaria estatal y posteriormente diputada local suplente.
Sus críticos señalan que no se trata únicamente de talento político, sino de una red de relaciones familiares y de poder que le abrió el camino desde muy jóven.
El problema para Morena no son realmente las botas Givenchy. El problema es lo que simbolizan.
Porque mientras millones de jóvenes enfrentan precariedad, inseguridad y falta de oportunidades, una funcionaria encargada precisamente del área de Juventud aparece proyectando lujo, exclusividad y aspiracionismo político en revistas locales y redes sociales.
La contradicción es inevitable: el movimiento que prometió acabar con la vieja élite política ahora empieza a parecerse demasiado a ella.
Y Puebla se convirtió otra vez en el escenario perfecto de esa transformación.

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