Morena en Juxtlahuaca se construyó sobre el fraude de la caja de ahorro "1 de mayo" de Fortino Velasco
Más de 40 millones de pesos desaparecieron tras el colapso de la caja de ahorro “1 de Mayo”, dirigida por Fortino Velasco Avendaño, originario de San Pedro Chayuco.
El dinero pertenecía principalmente a familias indígenas triquis y mixtecas de bajos recursos de diversas comunidades del municipio de Santiago Juxtlahuaca, quienes confiaron sus ahorros a una institución que desapareció en 2020, sin rendir cuentas.
Hasta hoy, nadie ha sido procesado penalmente, nadie ha devuelto el dinero y nadie ha explicado el destino de los millones desaparecidos.
Velasco Avendaño ha señalado que Nicolás Enrique Feria Romero recibió 10 millones de pesos provenientes de los fondos de la caja, cuando empezó su carrera política con Morena.
Feria Romero fue presidente municipal de Santiago Juxtlahuaca de 2017 a 2021 y posteriormente llegó al Congreso Local como diputado por el Distrito 07, con cabecera en Putla Villa de Guerrero.
Su carrera política, y la de sus familiares, creció al mismo tiempo que los ahorradores denunciaban la desaparición de su dinero.
Hoy, sus familiares mantienen posiciones dentro del gobierno estatal encabezado por Salomón Jara Cruz de Morena.
Lejos de enfrentar investigaciones, Arsenio Lorenzo Mejía García, presidente municipal de Santiago Juxtlahuaca por Morena desde 2022 hasta la fecha, incorporó a Fortino Velasco a la nómina pública como “aviador” en la Regiduría de Asuntos Indígenas, con un sueldo mensual de 10 mil pesos.
Para las víctimas, esto no fue un acto administrativo, sino una señal de protección política y pago de favores.
A pesar de haber dirigido una caja que dejó pérdidas millonarias y sumió a cientos de familias indígenas en la ruina y la bancarrota, Velasco Avendaño mantiene tres fuentes de ingreso público: trabajo como “aviador” en el Ayuntamiento de Santiago Juxtlahuaca; vinculación laboral con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y; plaza como maestro en educación indígena.
Habitantes de la región sostienen que el crecimiento de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Juxtlahuaca no fue espontáneo ni ideológico, sino económico.
El dinero de la caja habría servido para: financiar campañas; movilizar operadores políticos y; comprar votos a través de líderes comunitarios.
Sin esos recursos, Morena no habría logrado imponerse en un municipio históricamente controlado por los políticos y caciques locales.
Mientras los caciques Nicolás Feria Romero y Arsenio Lorenzo Mejía García consolidaban su poder, cientos de familias indígenas quedaron en la pobreza extrema.
Muchos habían depositado: ahorros de toda la vida; remesas de migración; dinero de cosechas; fondos de trabajo magisterial; recursos destinados a educación o vivienda, entre otros.
La confianza en Fortino se basaba en su apellido y en ser hijo del respetado profesor fallecido Amador Velasco. Esa confianza fue utilizada para captar millones de pesos que nunca regresaron.
En Juxtlahuaca, es un secreto a voces que las familias vinculadas a los grupos políticos caciquiles de los Feria y los Mejía han adquirido propiedades dentro y fuera de Oaxaca.
Mientras tanto: no hay auditorías públicas; no hay carpetas de investigación visibles; no hay intervención del gobierno y; no hay justicia para los ahorradores.
Para los afectados, lo ocurrido con la caja “1 de Mayo” no fue una mala administración ni un error financiero: fue un saqueo organizado con protección política, que permitió fortalecer los cacicazgos históricos de los Feria y los Mejía bajo las siglas de Morena.
Y mientras los nombres de Fortino Velasco Avendaño, Nicolás Enrique Feria Romero y Arsenio Lorenzo Mejía García siguen presentes en la política local, las víctimas continúan esperando algo que hasta ahora no ha llegado: ¡justicia!.

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