De "benditas redes sociales" a "redes llenas de odio y bots", dice Morena
Durante años, Morena convirtió las redes sociales en una de sus principales banderas políticas.
Mientras los medios tradicionales cuestionaban a Andrés Manuel López Obrador, el obradorismo encontró en Facebook, YouTube, X y después TikTok una poderosa maquinaria de propaganda, movilización y construcción narrativa.
Ahí crecieron influencers políticos, páginas militantes, transmisiones virales y campañas emocionales que ayudaron a romper el viejo monopolio informativo de la televisión y la prensa tradicional.
El propio López Obrador terminó resumiendo aquella etapa con una frase que se volvió símbolo de la Cuarta Transformación: “benditas redes sociales”.
Por eso las declaraciones de Claudia Sheinbaum del 12 de mayo de 2026 resultan tan reveladoras políticamente.
La presidenta pidió no dejarse llevar por las redes sociales porque, según dijo, están “llenas de odio y bots”.
También afirmó que plataformas como TikTok y X distorsionan la percepción de la realidad y criticó a medios y comentócratas por influir negativamente en la opinión pública.
El problema no es solamente lo que dijo. El problema es la contradicción histórica que exhibe.
Porque Morena no llegó al poder enfrentando a las redes; llegó gracias a ellas.
Las usó para confrontar periodistas, desacreditar medios y construir una maquinaria narrativa directa con millones de personas.
Durante años, el movimiento defendió la idea de que las redes representaban la voz auténtica del pueblo frente a una prensa “corrupta” y “conservadora”.
Ahora el discurso parece invertirse. Cuando las redes impulsaban al movimiento eran “benditas”.
Hoy, cuando amplifican críticas, desgaste político y descontento, se convierten en espacios de “odio”, manipulación y bots.
Sí, las redes están llenas de polarización, campañas sucias y cuentas automatizadas. Eso ocurre en prácticamente todo el mundo.
Pero Morena difícilmente puede presentarse como víctima de un ecosistema digital que ayudó a construir, explotar y dominar durante años.
Las redes fueron “benditas” mientras ayudaron a conquistar el poder. El problema comenzó cuando dejaron de servirle únicamente al poder.

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