El frijol termina en las casetas y Morena en ceisis en Zacatecas

Lo que ocurrió hoy en Zacatecas no es solamente una protesta agrícola. Es la imagen más cruda del fracaso de un gobierno que prometió rescatar al campo y terminó empujando a los productores a tomar carreteras para sobrevivir.

El 12 de mayo de 2026, productores de frijol volvieron a movilizarse en casetas como Osiris y Fresnillo. Dejaron pasar vehículos libres, pidieron cooperación voluntaria y ofrecieron bolsas de frijol a 40 pesos. La escena es devastadora para Morena: campesinos regalando el paso en autopistas para poder defender el valor de lo que producen.

Y aún así, mucha gente decidió apoyarlos.

¿Por qué? Porque detrás de la protesta existe algo más profundo que un conflicto comercial. Existe una sensación creciente de abandono. Miles de productores sienten que el gobierno federal les cambió las reglas a mitad del juego.

Durante meses se habló de precios que permitirían sostener la producción. Pero a partir del 1 de mayo, el esquema de acopio terminó desplomándose hasta los 16 pesos por kilo, una cifra que para muchos campesinos ni siquiera cubre costos básicos de producción. Ahí comenzó el estallido.

El problema para Morena es político y simbólico.

Durante años, el obradorismo construyó su narrativa alrededor del “rescate al pueblo”, la “soberanía alimentaria” y el apoyo al campo mexicano. Hoy, en el principal estado productor de frijol del país, los campesinos no están celebrando programas sociales: están tomando casetas para financiar su movimiento.

La contradicción es brutal.

Mientras el discurso oficial presume transformación, los productores denuncian abandono, intermediarios beneficiados y decisiones tomadas desde oficinas lejanas que desconocen la realidad del campo zacatecano.

Peor aún: el conflicto ya rebasó el tema económico. Las protestas derivaron en enfrentamientos, detenciones, irrupciones en el Congreso local y una creciente fractura política dentro del propio morenismo zacatecano. Cada día que pasa, el gobierno de David Monreal aparece más debilitado y más incapaz de contener la crisis.

Y entonces ocurrió algo todavía más peligroso para Morena: la opinión pública comenzó a empatizar con los productores.

En redes sociales, miles de personas repitieron la misma idea: “prefiero darle dinero al campesino que pagar una caseta”. Esa frase resume el tamaño del problema. Cuando la ciudadanía siente más cercanía con quienes protestan que con quienes gobiernan, el desgaste político ya comenzó.

Porque el frijol dejó de ser solamente frijol.

Ahora es símbolo del desencanto rural, de promesas incumplidas y de un gobierno que descubre demasiado tarde que el respaldo político del campo no es eterno.



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