Ignacio Mier, Enrique Inzunza y Aitana Inzunza: el nepotismo que Morena justifica

En la narrativa de la Cuarta Transformación, el combate a los privilegios y al amiguismo fue bandera fundacional. Morena prometió romper con la vieja política de compadrazgos. Pero cuando los hechos incomodan, el discurso no corrige: se adapta. No para cambiar la realidad, sino para justificarla.

El caso del senador Enrique Inzunza Cázarez es ilustrativo. Su hija, Aitana Inzunza Meza, forma parte del equipo de asesores de Morena en el Senado.

La defensa no tardó en llegar desde la cúpula. Ignacio Mier Velazco aseguró que no hay nepotismo porque ella no está bajo las órdenes directas de su padre. El argumento es tan técnico como conveniente.

Reducir el nepotismo a una relación jerárquica formal es ignorar cómo opera realmente el poder.

En política, la influencia no pasa solo por el organigrama; pasa por redes, lealtades y la capacidad de colocar perfiles en espacios estratégicos. Negarlo no es ingenuo: es funcional.

Pero el problema no es un nombramiento aislado. Es el patrón. El llamado “Clan Inzunza” exhibe una red de familiares en posiciones dentro del aparato público, particularmente en Sinaloa.

No se trata de ilegalidades plenamente acreditadas en todos los casos, sino de una acumulación de poder familiar que contradice el discurso de austeridad y ética pública que Morena dice encarnar.

La contradicción se vuelve más evidente al recordar que el propio Inzunza participó en la reforma contra el nepotismo aprobada en 2025.

Una reforma que, convenientemente, fue aplazada hasta 2030. Es decir: se legisla contra el nepotismo, pero se deja margen suficiente para seguir practicándolo sin consecuencias inmediatas. Legal, sí. Congruente, no.

Morena no niega el problema; lo redefine. Donde antes hablaba de corrupción, ahora habla de “interpretaciones administrativas”.

Donde antes denunciaba abusos de poder, hoy los justifica con tecnicismos. La transformación prometida corre el riesgo de convertirse en continuidad maquillada.

La Cuarta Transformación llegó con la promesa de ser distinta. Casos como este obligan a preguntarse si lo es en el fondo, o solo en el discurso. Porque cuando el poder se protege a sí mismo —aunque cambie de nombre— deja de ser transformación y se convierte en repetición.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Iniciativa de Ley General sobre Desplazamiento Forzado en México y la situación de indígenas triquis de Copala

¡Total éxito!, fiesta patronal de San Marcos en Yosoyuxi Copala

La CIDH, CNDH y DDHPO abandonaron a los desplazados triquis de Copala frente al Estado mexicano