Marina del Pilar de Morena negó los apagones en Baja California hasta que se fue la luz en vivo
El 13 de mayo de 2026, la política mexicana regaló una de esas escenas que parecen escritas por la sátira.
Mientras el gobierno de Marina del Pilar Ávila Olmeda, aseguraba en Mexicali que en Baja California no existen apagones, la electricidad se cortó en plena conferencia oficial.
No fue un meme armado por la oposición. No fue un montaje de redes sociales. Fue la realidad interrumpiendo el discurso.
El director de la Comisión Estatal de Energía, Joaquín Gutiérrez Ley, intentaba explicar que en realidad no hay “apagones”, sino simples “interrupciones breves”. Incluso atribuyó la mayoría de las fallas a vandalismo y accidentes.
El problema es que millones de mexicanos ya aprendieron a detectar cuando un gobierno intenta cambiarle el nombre a una crisis para fingir que no existe.
Porque para la familia que pierde el aire acondicionado en Mexicali a 47 grados, no importa si el gobierno le llama “apagón”, “microcorte” o “interrupción técnica”. La luz se fue. Y se va constantemente.
La escena terminó exhibiendo algo más profundo que una falla eléctrica: el modelo político de Morena basado en negar la realidad hasta que la realidad explota frente a las cámaras.
Durante años el obradorismo construyó un discurso donde todo problema nacional era culpa del pasado, de sabotajes, de conservadores o de campañas mediáticas.
Pero después de años gobernando el país, cada vez resulta más difícil seguir usando excusas para justificar servicios colapsados, infraestructura deficiente o crisis que ya ocurren bajo gobiernos morenistas.
Lo ocurrido en Baja California retrata perfectamente ese desgaste.
Mientras el gobierno presumía inversiones millonarias para fortalecer la red eléctrica, el propio sistema colapsó durante la transmisión oficial. Y cuando eso sucede en vivo, frente a periodistas y cámaras, ya no hay narrativa que alcance.
La rechifla de los reporteros no fue únicamente por el apagón. Fue por la contradicción.
Porque el verdadero problema no es que falle la electricidad. El verdadero problema es que el poder político siga creyendo que puede apagar también la percepción de la gente.
Y eso, cada vez funciona menos.

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