Morena convierte el conflicto del frijol en una crisis nacional
Lo que comenzó como una protesta de productores inconformes por el precio del frijol terminó convirtiéndose en una escena políticamente devastadora para Morena en Zacatecas.
Videos de campesinos sometidos, estudiantes detenidos y mujeres arrastradas por elementos de seguridad estatal terminaron rompiendo el discurso de un movimiento que prometió “primero los pobres”, pero que hoy enfrenta acusaciones de represión precisamente contra los sectores que dice defender.
El gobierno de David Monreal quiso reducir el conflicto a un problema de orden público. El problema es que las imágenes cuentan otra historia. Mientras productores exigían una solución al desplome del precio del frijol y denunciaban incumplimientos oficiales en los esquemas de acopio, la respuesta terminó llegando en forma de escudos, toletes y detenciones.
La crisis escaló porque el conflicto dejó de ser únicamente agrícola. Lo que ocurrió en Zacatecas unió a estudiantes, sindicatos universitarios, maestros, colectivos feministas y organizaciones sociales alrededor de una misma idea: el gobierno estatal perdió el control político del problema y decidió responder con fuerza.
Para Morena, el daño no está solamente en los videos virales. El verdadero problema es el simbolismo. Las escenas contradicen uno de los pilares centrales de la narrativa obradorista: la cercanía con el campo y con los movimientos sociales. Resulta difícil sostener un discurso de transformación social cuando las imágenes muestran campesinos y jóvenes siendo sometidos por policías estatales.
El caso también exhibe otra debilidad de los gobiernos morenistas: la incapacidad para procesar conflictos sociales antes de que exploten públicamente. El reclamo de los productores llevaba semanas creciendo. Las advertencias existían. Las tensiones eran visibles. Aun así, el conflicto terminó convertido en un escándalo nacional.
La convocatoria a marchar el 11 de mayo de 2026 demuestra que el problema ya rebasó al sector agrícola. Ahora se trata de legitimidad política. Cada nuevo video, cada fotografía y cada denuncia alimentan la percepción de un gobierno más preocupado por contener protestas que por resolver las demandas del campo.
Y ahí está la contradicción más incómoda para Morena: el movimiento que nació marchando en las calles ahora enfrenta protestas que lo acusan de reprimirlas.

Comentarios
Publicar un comentario