Morena presume soberanía mientras indígenas lloran pidiendo ayuda a Trump
La escena parece sacada de un país en guerra, pero ocurrió en México. Mujeres indígenas nahuas de Guerrero aparecieron llorando y arrodilladas mientras pedían ayuda a Donald Trump porque —según denuncian ellas mismas— el gobierno de Claudia Sheinbaum no las escucha.
Y políticamente, la imagen es devastadora.
Mientras Morena llena discursos hablando de soberanía nacional, dignidad frente a Estados Unidos y defensa del pueblo, en la Montaña Baja de Guerrero hay comunidades mexicanas que sienten más esperanza en Washington que en Palacio Nacional.
Las familias desplazadas pertenecen al Consejo Indígena y Popular de Guerrero - Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), organización integrada por comunidades nahuas de Chilapa y José Joaquín de Herrera. Desde hace años denuncian asesinatos, desapariciones y ataques del grupo criminal “Los Ardillos”. Pero entre el 7 y el 11 de mayo de 2026 la violencia escaló de manera brutal.
Los testimonios hablan de drones explosivos, ráfagas de armas largas y ataques contra comunidades como Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán. El resultado fue el desplazamiento de entre 800 y 1000 familias indígenas que tuvieron que huir de madrugada con niños, adultos mayores y lo poco que pudieron cargar.
Las imágenes de madres refugiadas en iglesias, comunidades escondidas en el monte y mujeres llorando mientras suplican ayuda internacional ya exhiben por sí solas el tamaño del desastre. Pero el golpe político para Morena llegó cuando comenzaron a difundirse los videos donde indígenas mexicanos aseguran sentirse abandonados por el Estado.
Ese es el verdadero problema para el gobierno federal.
Porque Morena llegó al poder prometiendo poner primero a “los pobres” y a “los pueblos originarios”. Sin embargo, hoy son precisamente comunidades indígenas las que denuncian abandono, desplazamiento y terror mientras la Guardia Nacional vuelve a demostrar que no controla amplias regiones del país.
La contradicción es enorme.
Claudia Sheinbaum dedica conferencias enteras a defender la soberanía mexicana frente a Estados Unidos, pero en Guerrero hay ciudadanos que ya perdieron completamente la confianza en sus propias instituciones. Y cuando una comunidad siente que ni el Ejército, ni la Guardia Nacional, ni el gobierno federal pueden garantizar seguridad, el mensaje político cambia por completo.
Ya no se trata solamente de inseguridad.
Se trata de un Estado que empieza a perder autoridad frente al crimen organizado.
Por eso las imágenes son tan devastadoras para Morena. No muestran únicamente violencia criminal. Muestran algo peor: ciudadanos mexicanos llorando y suplicando ayuda extranjera dentro de su propio territorio.
Y cuando pueblos indígenas terminan arrodillados pidiendo auxilio a Trump para sobrevivir, lo que queda exhibido no es solamente el poder de “Los Ardillos”.
Es el fracaso completo del Estado mexicano.

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