Morena y los chilaquiles de 19 millones en Oaxaca
La “Primavera Oaxaqueña” de Salomón Jara Cruz prometió austeridad, cercanía con el pueblo y fin de los privilegios.
Morena y la Cuarta Transformación construyeron su narrativa política bajo una consigna repetida hasta el cansancio: “Primero los pobres”.
Pero en Oaxaca, el discurso terminó convertido en un desayuno de casi 19 millones de pesos.
El 7 de mayo de 2026, el Gobierno del Estado realizó el festejo del Día de las Madres para trabajadoras del Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca.
La polémica explotó cuando comenzó a circular el documento oficial que confirma un contrato de dieciocho millones quinientos doce mil cuatrocientos setenta y dos pesos con dos centavos, otorgado a Promotora de Eventos Mayer, S.A. de C.V., para un “servicio integral”.
Más de dieciocho millones de pesos.
Y aunque el gobierno intentará justificar el gasto hablando de logística, sonido, escenarios, artistas y organización, la indignación pública nació por una razón simple: el contraste brutal entre el discurso de austeridad y la realidad del gasto público en uno de los estados más pobres del país.
Mientras Oaxaca enfrenta hospitales con carencias, comunidades indígenas abandonadas, carreteras destruidas y rezago histórico, el gobierno decidió gastar millones en café, fruta, bolillo y chilaquiles para un evento burocrático.
La escena se volvió todavía más incómoda cuando madres trabajadoras del sindicato abuchearon públicamente a la dirigente sindical Carmen Zárate Rojas con gritos de “¡Fuera Carmen!”.
El momento exhibió no sólo el desgaste sindical, sino también el creciente hartazgo frente a estructuras políticas cada vez más alejadas de la base trabajadora.
El problema no es celebrar a las madres. El problema es que Morena prometió terminar con los excesos del viejo régimen y hoy comienza a parecerse demasiado a aquello que juró combatir.
Porque cuando la austeridad termina costando más de 18 millones de pesos, deja de ser política pública.
Y comienza a convertirse en el nuevo privilegio del poder.

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