Ayotzinapa: la promesa de justicia que Morena no pudo cumplir
El caso Ayotzinapa se convirtió en uno de los mayores símbolos de la exigencia de verdad y justicia en México. Durante años, los padres de los 43 normalistas desaparecidos caminaron bajo una misma consigna: conocer el destino de sus hijos y castigar a todos los responsables.
Cuando Morena llegó al poder en 2018, muchas familias depositaron esperanza en un gobierno que prometió romper con la impunidad del pasado y esclarecer uno de los crímenes más dolorosos de la historia reciente del país. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa esperanza se transformó en decepción.
El punto de quiebre llegó durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Los padres de los estudiantes denunciaron que el compromiso de llegar a la verdad se debilitó, especialmente ante la falta de avances contundentes y la negativa del gobierno a entregar toda la información disponible sobre la actuación del Ejército la noche del 26 de septiembre de 2014.
La ruptura del diálogo del 28 de agosto de 2024 marcó un antes y un después. Las familias acusaron que el gobierno que prometió justicia terminó defendiendo las instituciones señaladas y cerrando filas con las Fuerzas Armadas, dejando de lado la exigencia principal: saber qué ocurrió con sus hijos y quiénes participaron en su desaparición.
La contradicción política es evidente. Morena construyó gran parte de su discurso en la denuncia de la corrupción, la impunidad y los abusos del viejo régimen. Pero en Ayotzinapa, sus críticos sostienen que la llamada Cuarta Transformación terminó reproduciendo prácticas que antes cuestionaba: opacidad, protección institucional y falta de rendición de cuentas.
El caso también representa una prueba moral para el gobierno de Claudia Sheinbaum. No basta con afirmar que la investigación continúa; las familias exigen resultados verificables, acceso pleno a la información y una investigación que no tenga límites políticos ni militares.
La tragedia de Ayotzinapa no pertenece a un partido ni a un gobierno. Es una herida abierta del Estado mexicano. Pero Morena llegó al poder con una promesa específica: hacer justicia donde otros gobiernos fallaron. Por eso, para los padres de los 43, la mayor decepción no es solamente que la verdad siga sin llegar, sino sentir que quienes prometieron acompañarlos terminaron alejándose de su lucha.
Ayotzinapa sigue siendo una pregunta pendiente: ¿puede un gobierno que llegó con la bandera de la transformación aceptar que también debe rendir cuentas?

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