El nepotismo con otro rostro: Saúl Monreal, Verónica Díaz y la batalla por el poder en Zacatecas
La disputa por la gubernatura de Zacatecas en 2027, comienza a exhibir una de las mayores contradicciones internas de Morena: mientras el partido presume combatir el nepotismo político, sus propios grupos locales buscan conservar espacios de poder mediante figuras cercanas a los mismos círculos familiares.
El 23 de julio de 2026, trascendió que el senador Saúl Monreal Ávila, estaría impulsando a la senadora Verónica Díaz Robles, quien es su excuñada, como posible carta de Morena para competir por la gubernatura, luego de quedar fuera de la contienda debido a las reglas contra el nepotismo electoral, ya que su hermano David Monreal Ávila es el actual gobernador de Zacatecas.
La estrategia abrió una pregunta inevitable: ¿la prohibición del nepotismo realmente impide la continuidad de grupos familiares en el poder o solamente obliga a buscar nuevos caminos para mantener la influencia política?
El caso de Verónica Díaz resulta polémico porque su trayectoria está vinculada al mismo grupo político que encabezan los Monreal en Zacatecas. Para sus críticos, no se trata únicamente de cambiar el nombre de la candidatura, sino de mantener una estructura de poder que busca permanecer al frente del estado.
La tensión aumentó con la postura del Partido del Trabajo, aliado de Morena, que habría rechazado respaldar perfiles relacionados con el grupo monrealista y estaría impulsando a la senadora Geovanna Bañuelos como una alternativa propia. El mensaje político es claro: la unidad de la alianza oficialista en Zacatecas no está garantizada.
El episodio coloca nuevamente a Morena frente a una contradicción: llegó al poder denunciando las viejas prácticas de la política tradicional, pero enfrenta cuestionamientos por reproducir esquemas donde grupos familiares y liderazgos locales buscan controlar candidaturas y gobiernos.
El debate de fondo no es solamente quién será candidato o candidata, sino qué tan profunda es la transformación prometida. Porque si una regla impide que un político compita directamente, pero permite que una persona cercana ocupe su lugar para preservar el mismo proyecto, la ciudadanía tiene derecho a preguntarse si existe un verdadero cambio o únicamente una nueva forma de continuidad.
Zacatecas será una prueba para Morena: demostrar si sus principios están por encima de los grupos internos o si, al final, el poder termina imponiéndose sobre el discurso de renovación.

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