Lenia Batres y el impuesto que Morena quiere llevar a tu herencia
El debate sobre gravar las herencias y los recursos de las Afores dejó de ser una discusión jurídica para convertirse en una señal política.
La postura de la ministra Lenia Batres, expresada durante la discusión en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y reiterada el 7 de julio de 2026, revela una visión del Estado donde la redistribución de la riqueza justifica ampliar la carga fiscal sobre el patrimonio de los ciudadanos.
Aunque Batres aclaró que la Suprema Corte no tiene facultades para crear impuestos y que esa atribución corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión, también sostuvo que considera "justo" gravar las herencias y los legados.
Su argumento parte de la idea de que quien recibe un patrimonio sin haberlo generado debe contribuir al Estado para evitar la concentración de la riqueza.
El problema no es únicamente el planteamiento teórico. El contexto político importa.
Morena ha impulsado en distintas ocasiones reformas fiscales bajo el discurso de la justicia social, por lo que las declaraciones de una ministra identificada con ese movimiento inevitablemente alimentan la percepción de que se está preparando el terreno para normalizar un impuesto que hoy no existe a nivel federal.
La controversia también alcanzó a las Afores.
Durante la discusión del 2 de julio, Batres respaldó el proyecto que buscaba considerar gravables con ISR ciertos recursos entregados a beneficiarios tras la muerte del trabajador.
La propuesta fue rechazada por la mayoría de la Suprema Corte, evitando que se modificara el criterio vigente.
La discusión de fondo trasciende un expediente judicial. Se trata de definir hasta dónde puede llegar el Estado sobre el patrimonio privado.
Para unos, gravar herencias representa un mecanismo legítimo para reducir la desigualdad; para otros, implica cobrar impuestos sobre bienes que ya tributaron cuando fueron generados, castigando el ahorro, el patrimonio familiar y la transmisión de riqueza entre generaciones.
Batres insiste en que el Congreso es el único que puede decidir. Tiene razón en el aspecto constitucional. Sin embargo, también es cierto que cuando una integrante de la Suprema Corte defiende públicamente nuevos impuestos sobre herencias y recursos previsionales, el mensaje político rebasa el ámbito jurídico.
La pregunta ya no es si la Corte puede imponer ese impuesto. La verdadera incógnita es si Morena, con mayoría legislativa suficiente, convertirá esa visión en una reforma fiscal. Y ese debate apenas comienza.

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