Sheinbaum le da la espalda a Estados Unidos y rechaza cumbre contra la extrema izquierda
El 17 de julio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México rechazó la invitación del gobierno de Estados Unidos para asistir a la "Cumbre Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político de Extrema Izquierda", celebrada el 16 de julio, en Washington.
La mandataria explicó que el gobierno mexicano decidió no participar porque el encuentro tenía un carácter eminentemente político e ideológico, más que un enfoque de cooperación en materia de seguridad. Incluso señaló que "por el nombre del evento no era prudente asistir", al considerar que no corresponde mezclar posiciones políticas con la agenda de seguridad pública.
La cumbre fue organizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, encabezado por Marco Rubio, como parte de la estrategia internacional de la administración del presidente Donald Trump para coordinar acciones frente a lo que denomina el "resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda". Al encuentro asistieron representantes de más de 60 países.
México comunicó oficialmente su decisión de no acudir, argumentando que su política exterior se rige por el artículo 89, fracción X, de la Constitución, que establece principios como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la igualdad jurídica de los Estados y la cooperación para el desarrollo.
Uno de los aspectos más relevantes es que, en América, México y Brasil fueron los únicos gobiernos que declinaron expresamente la invitación, marcando distancia de la iniciativa impulsada por Washington.
La decisión también refleja un momento de tensión diplomática entre ambos países. Mientras la administración Trump ha endurecido su discurso en temas de seguridad, terrorismo y combate al crimen transnacional, el gobierno de Sheinbaum insiste en que la cooperación bilateral debe centrarse en problemas concretos —como el tráfico de armas, el narcotráfico y la migración— y no en foros con una orientación ideológica.
El rechazo de México no implica romper la cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos; representa, según la postura oficial, una negativa a participar en un encuentro cuyo planteamiento político podría interpretarse como un alineamiento con la estrategia ideológica de la administración estadounidense.

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