Flavio Sosa quedó fuera del área de invitados en el evento de Sheinbaum
El 31 de julio de 2026, durante la gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum en Santiago Suchilquitongo, Etla, una imagen terminó robándose la atención. Flavio Sosa Villavicencio, Secretario de las Culturas y Artes del Gobierno de Oaxaca (Seculta), no pudo ingresar al área reservada para invitados porque el operativo de seguridad presidencial ya había cerrado los accesos. Siguió la ceremonia desde el otro lado de la valla, entre el público.
El episodio puede parecer menor, pero en política las imágenes tienen un peso que pocas veces admite explicaciones. En actos presidenciales, la puntualidad no es una recomendación, sino una obligación. Los protocolos están diseñados para garantizar la seguridad y el orden, y no distinguen entre ciudadanos, funcionarios o integrantes del gabinete.
Lo que ocurrió exhibe algo más profundo que un simple contratiempo. Quien ocupa una Secretaría de Estado no solo administra una dependencia; representa institucionalmente al gobierno de Salomón Jara Cruz. Por ello, quedar fuera de un evento oficial por no ingresar antes del cierre de los accesos, proyecta una imagen de desorganización que termina afectando a toda la administración.
El contraste resulta inevitable. Mientras cientos de asistentes cumplieron con los filtros de seguridad y los horarios establecidos para presenciar el acto de la Presidenta, uno de los responsables de la política cultural de Oaxaca, terminó observando la ceremonia desde el exterior. La noticia dejó de ser el lanzamiento del programa "El maíz es la raíz" para centrarse en la ausencia de un secretario dentro del espacio que institucionalmente le correspondía.
No es la primera vez que Flavio Sosa enfrenta un episodio que impacta su imagen pública. Apenas el 1 de julio fue abucheado durante la inauguración de la Guelaguetza. Ahora, nuevamente, su nombre ocupa titulares por un hecho ajeno a la promoción de la cultura, al fortalecimiento del patrimonio o al impulso de los artistas oaxaqueños.
En el servicio público no basta con ocupar un cargo; hay que honrarlo con responsabilidad. La puntualidad, la planeación y el respeto a los protocolos también forman parte del ejercicio del poder. Porque cuando un secretario queda fuera de un acto presidencial, no solo pierde un lugar en el presídium: también envía un mensaje de improvisación que ningún gobierno puede darse el lujo de proyectar.

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